No creía en la felicidad

No creía en la felicidad. Pero ahora todos los días se despierta y me dice Mamá. Es lo más bonito que podemos tener en este mundo, un hijo, una hija... nos llenan la vida de felicidad y nos enseñan a amar de verdad, desde que nacen hasta que ya se vuelven independientes.


Reflexión: ¿teniendo hijos eres feliz?

Hace poco he leído un artículo que comparaba el tener un hijo con zamparse una chocolatina. Sostiene que tenemos hijos por satisfacer una necesidad, porque nos hace felices en un momento dado, pero es una felicidad efímera que en el futuro se disipa con las obligaciones, la dedicación y el trabajo que conllevan los hijos. Esta reflexión nos lleva a hacernos una pregunta ¿tener hijos da la felicidad?

Diversos estudios apuntan a que tener hijos no aumenta la felicidad neta, e incluso sugieren que supone ser menos felices que no tenerlos. Algunos señalan que la felicidad de la mujer no radica en ser madre, sino en factores como la educación, el trabajo, la situación económica y la relación con la familia y los amigos.

Si vamos más allá hasta hay partidarios de movimientos sin hijos como Women Child-free, que ven a los hijos como un estorbo hacia la realización personal en lugar de como una experiencia enriquecedora. E incluso comparan la maternidad con otra metáfora gastronómica: “el caviar emocional de los pobres”.

Efectivamente, el día a día del padre y de la madre está repleto de momentos difíciles. Nadie dijo que fuera fácil. Cuando son pequeños las noches sin dormir, cambiar pañales y estar cien por ciento pendientes de una personita que necesita de nosotros las 24 horas es ciertamente agotador. No olvidemos tampoco el compromiso de educarlos, la responsabilidad económica, y un largo listado de etcéteras…

Pero ser padres también tiene cosas preciosas, espectaculares. Incluso en aquellos momentos “menos felices”, y allí radica el secreto de la felicidad de los padres, en encontrarla más allá de lo que pueda parecer un agobio. Hay momentos exultantes de felicidad que sólo un padre o una madre pueden sentir. El día que nace un hijo, cuando duerme encima de tu pecho, cuando nos dicen “te quiero”, un abrazo, un beso, cada logro, verlos crecer… y por sobre toda las cosas, verlos felices nos hace felices.

A mí personalmente ser madre me hace muy feliz, de otra forma no hubiese elegido tener hijos, y menos tres. Desde luego, hay situaciones menos agradables, pero en definitiva la felicidad son momentos. Y esos momentos de felicidad me compensan enormemente.

Vosotros qué opináis, ¿tener hijos da la felicidad?

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